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Sábado, 12 Septiembre 2020 10:56

Crítica de THE GIFT (ATIYE) 2 temporada (NETFLIX): Una DECEPCIÓN en Mayúsculas: SE HA ESCRITO UN CRIMEN

Escrito por  Publicado en Críticas Series 2021-2022 , THE GIFT

Repaso a la temporada 1 y estudio de la temporada 2.

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Atiye (Beren Saat), la joven pintora vuelve a la pantalla con esta segunda entrega de "The Gift".

Si recordamos el final del último episodio, Atiye después de encontrar el cuerpo sin vida de su hermana Cansu (Melisa Senolsun) aparece nuevamente frente a la puerta del taller de moda de su hermana. Al abrir la puerta, la figura de Cansu resurge pero esta vez respondiendo al nombre de Elif.

Elif al igual que Cansu, es una joven diseñadora de moda en busca de una ayudante para terminar su nueva colección y el vestido de novia para su cuñada. La presencia de Atiye le va como anillo al dedo.

Atiye irá descubriendo la dimensión paralela a la cual ha sido transportada. En esta realidad Elif y la expareja de Atiye, Ozan (Metin Akdülger), mantienen un secreto idilio. La razón para esconder su historia de amor es que, en realidad, Elif y su hermano de sangre Erhan (Mehmet Günsür) fueron adoptados por el padre de Ozan, el siempre tan malvado como adinerado Serdar (Tim Seyfi). Por lo tanto, Elif y Ozan son hermanos adoptivos.

En este nuevo plano, Erhan está a dos días de contraer matrimonio con la pérfida Hannah (Hazal Türesan), al servicio de Serdar del que obtendremos, por fin, un poco más de información sobre su esposa Melek (Senan Kara). 

En esta tierra extraña, los yacimientos de Göbekli Tepe han desaparecido a causa de un terremoto que también marcó el inicio del final de la humanidad. Todas las mujeres embarazadas mueren al intentar traer al mundo a sus hijos. 

Atiye deberá reencontrarse con Erhan, ganarse de nuevo su confianza para que ambos puedan redescubrir la cueva que lleva a la respuesta de todo y que sólo Atiye puede abrir. 

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Crítica de THE GIFT (ATIYE) 2 TEMPORADA - CEC SERIES

'The Gift' nos sorprendió con una inquietante e interesante primera temporada que se reveló como original y demostró mucho potencial.

Con una trama bien urdida, ofreció algún toque de frescura, un mesurado suspense que nos dejó con ganas de más. Y no sólo a nosotros, fue un éxito total.

Esta segunda temporada, como nos temíamos, ha sido muy inferior a la primera. ¿Nos esperábamos más? Al contrario, esperábamos menos elementos sobrenaturales y más profundidad en las relaciones interpersonales. Si van a mostrarnos una dimensión desconocida que ésta no sea tan sólo un surtidor de acción mal guionizada. Por desgracia, y por mucho que nos duela, esta temporada 2 parece haberse hecho sobre la marcha e improvisadamente. Tanto es así, que tuvimos que dejar de verla al acabar el sexto capítulo. La terminaremos pero antes necesitamos digerir el paquete de gilipolleces con la que nos ha premiado "The Gift" 2. Desde luego que segundas partes nunca fueron buenas. ---- YA TERMINADA---

Lo que nos fascinó en la primera temporada, sus efluvios de misticismo sin caer en la ciencia ficción pura y dura, en esta segunda la hace perder ese equilibrio y bascular hacia la dimensión desconocida. 

"The Gift" cabalgaba entre dos tierras que se hunden por completo en esta temporada. La espiritualidad deja paso a la incongruencia de la ciencia ficción y su primera entrega pierde toda la fuerza que tenía. Una vez más, un potencial desaprovechado.

La figura de la mujer toma protagonismo: la maternidad, la fertilidad y la vida vienen a ocupar el epicentro del relato. Con el objetivo de salvar a la humanidad, la serie se va a tomar viento. 

De ella resulta un relato absurdo donde molestan los pequeños detalles como ver a un Serdar en una pseudo oficina en medio de unos matorrales tramar, en el bombo de una barbacoa, algún extraño plan con una maqueta de la excavación de Göbekli Tepe. ¿Su mujer aparece entre la hiedra y ni siquiera pregunta a qué diantres está jugando con la barbacoa?

Nos molesta muy particularmente la escena de la píldora donde Ozan obliga a Elif a retomar la píldora contraceptiva que lleva dos semanas sin tomar. Es una estupidez como un templo a medio ciclo y en plena ovulación tomarse la píldora para inhibir, recisamente, la ovulación. Es que sencillamente no damos crédito.

Lo miremos por donde lo miremos, seguimos sin entender cómo una producción que enarbola la feminidad y el misticismo de la creación de la vida puede haber derrapado en este detalle de cultura general.

Por otra parte, ¿No existen otros métodos contraceptivos que los de obligar a la mujer a alterar su sistema hormonal? Será que en esta nueva dimensión no se ha inventado el profiláctico, la vasectomía, el diafragma o la ligadura de trompas... ¿Quién sabe? Ozan es un cazurro, lo cual ya sabíamos, pero la que no replica es cazurra y media.

En este caso, el que fuera padre de Atiye en la primera temporada es un policía soltero que no reconoce a su hija pero que sin problema le ofrece toda la ayuda que precisa y le da toda la información confidencial que le solicita. Otra sandez más que va incrementando nuestra desesperación.

La palma se la lleva la escena en la que unas mujeres escondidas en una cueva sin luz, sin agua, sin nada se ofrezcan voluntarias para ayudar a Atiye. Atiye dice "¿Me podéis prestar un teléfono?" y del cinto la del tatuaje en la cara se saca el último modelo de teléfono con pantalla supersónica. ¿Dónde carga la batería?

Al paulatino envenenamiento de la serie, se suman las idas y venidas de los personajes, las visiones de una niña que aparece de la nada, la abuela de Atiye de nuevo en el ruedo, un alfarero que protege desde hace más de 3 décadas las reliquias de un niño de 5 años... ya bueno... lo que vosotros digáis.

Y así, la serie va creciendo en estupidez y termina mezclando dimensiones de tal forma que el espectador no sabe ya en cual está: erhan vivo, erhan muerto, atiye viva, atiye muerta, ozan vivo, ozan muerto... El recurso de entemezclar las imágenes para despistar al espectador se utiliza cuando el contenido de lo que se está viendo no está claro ni para los guionistas. Este es claramente el caso.

Muy mal. Una DECEPCIÓN en Mayúsculas. "SE HA ESCRITO UN CRIMEN"